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POR BENNY MONCADA
Jueves 2 de julio del 2009
Antes, durante y después del Golpe de Estado, cierta prensa hondureña practicó y sigue practicando una dictadura informática repleta, atestada de intolerancia teórica e ideológica absolutamente monopolizada, manipulada, conducida, lo que deja un sabor de una libertad de expresión “anormalizada”
Sin la menor vergüenza, se observó diariamente que cierta prensa hondureña fue y es de una continua provocación a la pluralidad informativa e ideológica, destrozando la ilustración liberal y así acabar con el equilibrio informativo de lo que tanto se habla en las aulas universitarias.
El efecto de esa monopolización de cierta prensa hondureña: periódicos, revistas, emisiones radiales, cadenas de televisión nacionales, casi desde que Manuel Zelaya Rosales, asombro a propios y extraños de integrarse a un bloque de la Alternativa Bolivariana para las Américas, auspiciada por Venezuela y que traería beneficios a pobrería, la empresa privada a través de sus medios de comunicación, endiabladamente le tiraron a matar, instrumentalizando a los militares, a los ex militares del 3-16, el narcotráfico, más gente que tiene procesos pendientes con la justicia, sectores políticos, las iglesias, que utilizaron sus púlpitos conectados con un micrófono o una cámara de televisión.
Esta manipulación de la información que estamos viviendo los hondureños, desorienta política y culturalmente a la gente pensante de este país y del extranjero, que se consagra en una crisis de la identidad colectiva al proyectar una subrealidad, falseada por los intereses de los poderes fácticos más reaccionarios, los cuales a su vez, alimentaron como se dijo por allí, “con una cascada infinita de dólares a este otro poder de facto”: “cierta prensa hondureña”
En efecto, éstos medios están demasiado vinculados a los intereses de los grupos de derecha y ultraderecha, y hay una presión y una influencia excesivas de estos círculos en lo que recibimos diariamente de los medios de comunicación. Y esto debería preocuparnos a todos por la amenaza que este fenómeno representa contra la diversidad de ideas y la pluralidad, en fin contra la libertad misma.
Esta cierta prensa hondureña, constituye en estos momentos de crisis, una lección magistral de una forma de hacer periodismo manipulado, manoseado: el coral y el mimético de la idea-única y reaccionaria hasta el paroxismo, convirtiéndola en un poder de facto hegemónico, absolutista, lleno de trampas y repleta de recovecos, marcado con la distorsión de la verdad o la justicia, y al servicio de intereses particulares, como lo reclamó la prensa internacional.
Esta prensa monopólica y monotemática sólo potencia una conciencia colectiva acrítica, y una similitud de las ideas y, por lo tanto, manipuladora. Sin duda, la prensa hondureña conservadora quiere maximizar los intereses y beneficios de una élite económica y minimizar al máximo la voluntad cívica y crítica de la sociedad hondureña, enfoques que ya han cambiado en otras naciones, pero que es aprovechada, porque consideran al hondureño un idiota, fácil de trabajar.
Esa expansión sin límites del pensamiento ultra conservador de la idea-única en cierta prensa hondureña, hace de Honduras, en grandísima medida, una democracia sin demócratas. Este poder de facto, infinitamente ilimitado, ha exacerbado hasta el paroxismo esta condición intrínsecamente perversa.
El "Gran Dictador" de esta prensa de derecha y ultraderecha tiene nombres y apellidos y que los periodistas que trabajan en esos medios, no lo dicen porque o son despedidos o son marginados, pero los conocen y se hacen los pendejos.
Son sus propietarios que continúan levantando ronchas por el prodigio feroz, voraz y depredador de las demasiadas veces, “mentira a secas o de la parcialidad premeditada.”
La empresa, los grupos económicos, consideran a este país como su propia hacienda, su propio negocio, de aquí sacan sus ganancias, trafican con todo, hasta con la dignidad del campesino, de la gente que le compra y paga impuestos y esto hace un flaco favor al desarrollo democrático y pluralista al que aspira Honduras.
Este monopolio de los medios de comunicación en Honduras, está sobrado de faltar a la verdad, entregados en alma y cuerpo a la utilización partidista, lo que los convierte en definitiva en una limitación insoportable, en un verdadero corsé a la conciencia cívica, pluralista y crítica de las hondureñas y hondureños.
De esta forma, este monopolio de esta prensa hondureña, nos hace permanentemente chapotear entre querellas partidistas a corto plazo y la falta de verdaderas ideas para el futuro.
Esta forma sesgada y parcial de esta prensa hondureña, sólo consigue una sustancial y lamentable reducción de la inteligencia crítica y pluralista, y malogra profundamente la comprensión real tanto del mundo que nos ha tocado vivir como la posibilidad real de mejorarlo.
No hay formas de pensar en Honduras, nos han cortado el pensamiento, las ideas, las aspiraciones, el derecho de caminar seguro, de prosperar, de tener ideales, nos están jugando sucio, creen los señores de la prensa que somos tontos, cortos de entendimiento.
Hoy lamentablemente la jauría hitleriana tenía razón en su momento, cuando afirmaba que cuanto mayor y más repetida sea la mentira por una prensa monolítica y monotemática, parcial y sesgada, lo más probable es que más de medio mundo asimile esas mentiras sin cuestionarlas como lo que se vive en Honduras.
Midan en tiempo, forma, espacios, entrevistas, enfoques, opiniones de todos los medios nacionales y nos daremos cuenta de lo sesgada que esta la prensa, esta es una tarea de la Escuela de Periodismo de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras que le toca investigar, guarden todos los periódicos desde que comenzó el problema y midan, no hay forma de opinar en forma imparcial los acontecimientos que se viven porque los espacios son cortos en tiempo y en pulgadas columnares.
Si yo, con un medio de comunicación quiero que una manifestación, una marcha, se vea multitudinaria, me voy a la parte técnica que permite con los adelantos científicos ver aquellos manifestantes que rebalsan en las calles, pero si por el contrario, quiero disimularla también lo puedo lograr, sino pregúntenle a Hollywood.
Hugo Chávez, hizo lo mismo con la prensa y la prensa hizo lo mismo con Chávez, las noticias llegaban con los titulares del tipo “Chávez quiere perpetuarse en el poder”, pero el asunto es que no se habla de una reelección indefinida de un presidente, esto quiere decir que una persona puede presentarse tantas veces como quiera a ser candidato a la presidencia de la república en unas elecciones democráticas, cosa que prohíbe la Constitución de Honduras, porque el poder de elegir sigue residiendo en el pueblo no en un individuo.
Esto ocurre en España, Estados Unidos, Parlamento Europeo, Italia, Chile, Colombia, Brasil y nadie echa las manos a la cabeza o se pone a llorar. ¿Cómo podemos ser tan hipócritas? ¿Es que no se perpetuaron en el poder Fraga o Jordi Pujol? ¿Pero quien se cree esta gente a estas alturas de la vida para dar lecciones de democracia? ¿De qué se queja la prensa hondureña si la gobernabilidad en América está en crisis.
De los 11 presidentes electos en los últimos cinco años solo cuatro han tenido mayoría legislativa: Morales en Bolivia, Bachelet en Chile, Uribe en Colombia y Chávez en Venezuela.
En cambio en Brasil, Costa Rica, Ecuador, Honduras, México, Estados Unidos, Nicaragua y Perú, el presidente electo hubo de firmar acuerdos para cumplir su agenda de gobierno y evitar una parálisis, es decir no ganaron por mayoría electoral.
En Chile, Colombia, Costa Rica, Honduras, México y Nicaragua los niveles de participación disminuyeron comparados con la elección inmediata anterior y allí están los datos, solo es de compararlos.
En contraste, en Bolivia, Brasil, Ecuador, Perú y Venezuela se incrementó la participación. Y las elecciones con resultados ajustados, se presentaron crisis políticas electorales por ejemplo en Costa Rica, Honduras, México y Perú. ¿Por qué? Quizás por el incumplimiento de las promesas de campaña, no se ha reducido la pobreza, la desigualdad social, política y económica, la inseguridad, el analfabetismo, la salud y que solo los millonarios se pueden catapultar políticamente al poder.
Los conflictos poselectorales se caracterizaron por denuncias e impugnaciones ante la autoridad electoral y la opinión pública, así como por los cuestionamientos de la aptitud de los organismos electorales. Pese a ello, los resultados se aceptaron en todos los casos, con excepción de México.
¿Porque no enfocamos las cosas políticas como están sucediendo en América?
Con esto no defiendo las prepotencia ni los asuntos políticos de Chávez o de Mel, sólo quiero remarcar la hipocresía y la manipulación a la que somos sometidos día tras día por los medios de comunicación hondureños “infectados extraordinariamente” en este país.
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